Equinoccio Primaveral hemisferio norte y sur

En este artículo hablaremos del equinoccio primaveral.

 

Llamamos equinoccio al momento en que el día y la noche tiene igual duración. Este fenómeno se produce dos veces al año, del 20 al 21 de marzo y del 22 al 23 de septiembre. En el momento que el sol se situa en el ecuador de nuestro planeta se produce este fenónemo astronomico.

En el hemisferio norte, el equinoccio de marzo marca el inicio de la primavera mientras que en el hemisferio sur es al revés.  En septiembre se produce el equinoccio de otoño.

 

La primavera es una de las estaciones preferidas por la mayoría de las personas: el otoño y el invierno ya han quedado atrás y esa lúgubre sensación asociada a ellos se ha convertido en una alegría principalmente producida por la proliferación de las flores, por la revolución de las hormonas, así por toda una serie de factores relacionados.
Es tan destacada esta estación que ha inspirado a toda una gran cantidad de artistas a lo largo de la historia. De hecho, el equinoccio primaveral se considera uno de los temas más repetidos a la hora de elaborar sus composiciones. Ahora bien, también tienes que saber que no todo en esta estación es positivo ya que también podemos encontrar algunas desventajas destacadas.

 

Durante el equinoccio, el sol emite luz directamente en el ecuador terrestre, precisamente por eso la longitud del dia y la noche es exactamente la misma (este es el significado de equinoccio). El equinoccio de primavera se produce en el mes de marzo, es en este momento cuando el sol cruza la línea del ecuador de sur a norte. Es precisamente este día cuando empieza la primavera.

 

equinoccio de primavera

 

Todo lo que tienes que saber sobre el equinoccio de primavera

 

¡Una estación incompleta!

Es importante retroceder al año 1582 para que conozcas esta historia: el papa Gregorio XIII, con el objetivo de ajustarse al inicio astronómico de la primavera (lo que se conocería como el “equinoccio primaveral”), calcularía que el día después del 4 de octubre sería el 15 y no el cinco como se esperaría.
Para que lo puedas llegar a entender, esta estación se sucede en el momento en el que llega al sol moviéndose de manera cíclica a través de la tierra y centrándose en el punto exacto de la constelación de Aries. En el momento en el que cruza por esta zona, esto se conoce como año trópico que son 365, 24 días.
En el “concilio de Nicea”, que se celebró nada menos que en el año 325, se ordenó que este equinoccio debía empezar el 21 de marzo. De esta manera, cada cuatro años existiría un día adicional quedándose el año en los 366 que conocemos y haciendo que éste sea bisiesto. La media anual sería de 300 65,25 pasando la duración del año trópico.
Sin embargo, en 1582, en lugar de retrasarse la llegada del sol por el paso de este trópico, se adelantaba, aunque no demasiado; tendría lugar el 11 de marzo y, por esta razón, se eliminaron nada menos que 11 días del calendario. Además, también se establecería que aquellos últimos años de cada siglo que no pudiera ser divisibles por la cifra de 400, no serían bisiesto es para evitar problemas (1700, 1800, 1900…).

 

¡Algunos cambios revolucionarios!

No han sido pocas las personas que han querido cambiar el equinoccio primaveral a lo largo de los tiempos por diversas razones: generalmente para intentar gestionar mejor la energía solar. En el momento en el que se produce este equinoccio, lo que hacemos es cambiar la hora para adaptarnos a los cambios del sol. La idea es intentar que nuestro horario se adapte al solar; es decir que, aprovechamos la máxima cantidad de iluminación solar para hacer nuestras tareas diarias.
Sin embargo, esto hemos sido así: si viajamos al año 1905, el constructor inglés conocido como William Willet intentó cambiar la historia. Este hombre se levantaba muy temprano para poder cabalgar con su caballo. Un día llegó a la conclusión de que la gente dormía la mayor parte del tiempo cuando el sol estaba fuera; además, esto le fastidiaba enormemente porque no era capaz de practicar golf, su deporte favorito, porque anochecía demasiado pronto.
Por esta razón, intentó cambiar la hora, pero nadie le hizo caso.
No sería ya hasta el año 1916, justo durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, cuando Guillermo II de Alemania, con el objetivo de intentar ahorrar la máxima cantidad de energía posible, se centraría en los consejos de Willet para intentar conseguirlo.
Su planteamiento sería un éxito y este sistema no tardaría en adoptarse por el resto de los países de Europa; de hecho, en el año 1918 le llegaría el turno a España.
Lo mejor de todo es que ahorrar un tanto dinero que este sistema se siguió utilizando incluso después de la guerra. Sin embargo, ahora es algo cuestionable que nos ayude a ahorrar tanto dinero.

 

Una estación muy esperada… Pero con algunos inconvenientes

Todas aquellas personas que tengan menos de 30 años siempre van a asociar el equinoccio primaveral con un tiempo estupendo. Ahora bien, tienes que saber que no siempre ha sido así: antiguamente las primaveras era mucho más frías. De hecho, si cogemos registros y comprobamos las temperaturas de los meses de las décadas de los años 70 y 80 nos daremos cuenta de que las cifras son anormalmente bajas. Además, también se han registrado toda una gran cantidad de precipitaciones, por lo que no todo es buen tiempo.
De hecho, no tenemos que retroceder demasiado en el tiempo para poder comprobar la veracidad de estas afirmaciones: tan sólo en el 2013 se rompió la tendencia del buen tiempo teniendo una de las primaveras más frías de la última década.

 

Una estación en donde somos más felices

Ya hemos escuchado en más de una ocasión que en la primavera en general las hormonas se disparan… Pero no es sólo una frase hecha, sino que dispone de hasta fundamento científico.
En la primavera nos sentimos mejor porque se empiezan a acabar los días lúgubres, vemos mucho más la luz del sol, las precipitaciones empiezan a descender… Toda esta luminosidad y descenso de la humedad no es otra cosa que aumentar nuestros niveles de serotonina, lo que comúnmente se conoce como la hormona de la felicidad.
Estamos mucho más felices y predispuestos a iniciar todo tipo de proyectos. De hecho, según las estadísticas, los casos de depresiones descienden de forma bastante significativa en el momento en el que llega la primavera.

Pero también tenemos alergias…

Y no podemos dejar de hablar del equinoccio de primavera sin hacer referencia a las alergias: ojos rojos, estornudos, problema respiratorio… Y todo ello provocado por los ácaros del polvo ¿te suena? Una de las peores estaciones para alérgicos a estos seres porque casi cualquier cosa nos va a dar alergia.
Una estación que, como todas las demás, tiene sus puntos positivos y sus puntos negativos.

 

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