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El síndrome de Asperger es un tipo de patología que afecta de forma aproximada 2 de cada 10.000 niños, siendo más habitual en los hombres que en las mujeres (de hecho, los expertos han determinado que estos tienen entre 3-4 más probabilidades de desarrollar los síntomas relacionados que las mujeres)
A continuación, vamos a analizar esta patología en profundidad para que sepas todos los detalles relacionados con la misma.

Todo lo que tienes que saber sobre el síndrome de Asperger

Algo de historia

Este síndrome sería descrito en el año 1944 por el reconocido pediatra Hans Asperger, quien inició un seguimiento en cuatro niños que tenían problemas para poder integrarse en su entorno.
La inteligencia de estos niños parecía normal, pero, por algún motivo, carecían de las habilidades comunicativas para poder integrarse con los demás. O bien no tenían empatía o bien mostraban una determinada torpeza física. Por otra parte, también concluyó que la forma de hablar era bastante formal y que, además, tan sólo presentaban un interés absoluto por un determinado tema.
En ese momento, el trastorno sería conocido como “psicopatía autista” se clasificó dentro de los trastornos de personalidad.
Sin embargo, no sería hasta el año 1981 cuando este trastorno llamaría la atención de los científicos. Fue entonces cuando Lorna Wing le acabó poniendo el nombre de “Síndrome de Asperger”.
En el año 1994 se agregaría a “Manual diagnóstico Estadístico de Trastornos Mentales”

 

sindrome asperger

 

Síntomas

Interés por un tema único

Uno de los síntomas más representativos este trastorno es que el niño suele tener un interés excesivo por un único tema un objeto. Esto no quiere decir que no tenga otros intereses, pero si que habrá algo que les llamen poderosamente la atención.
Precisamente por ello, el niño se puede convertir en un auténtico experto.

Formalidad

Este es otro de los síntomas más característicos: por lo general, tienen una forma de expresarse muy formal, completamente diferente a la que tienen otros niños de la misma edad.

Incapacidad o dificultades para relacionarse

Los niños que tienen “Síndrome de Asperger” se suelen identificar porque tienen una determinada restricción significativa de sus comportamientos no verbales y esto se puede apreciar tanto en el contacto ocular, como en la expresión facial. Además, también se nota una incapacidad marcada para poder desarrollar relaciones con sus familiares más cercanos, así como una ausencia de reciprocidad emocional o social.

Rutinas

También se ha comprobado que mantienen unas ciertas rutinas y que su alteración puede llegar a producir cuadros de agobios o ansiedad. Por ejemplo, suelen tener un horario estricto para despertarse, a la hora de comer, o de realizar cualquier otro tipo de tarea.

Manierismos motores

Otros de los comportamientos que también relata en este síndrome es girar o sacudir las manos y dedos en situaciones en donde no tiene ninguna lógica para la sociedad. También pueden hacerlo como respuesta a una determinada sensación: puede ser habitual que, cuando el niño se agobie, pues los brazos y los dedos de una forma algo peculiar porque no es capaz de expresarlo de otra manera.
Estas particularidades hacen que normalmente se confunda el diagnóstico del Síndrome de Asperguer con el autismo.

Actividad social

Los niños que tienen este trastorno no suelen presentar un retraso significativo de su lenguaje, ni en otras habilidades cognitivas. No obstante, el problema que tienen es la comunicación, y la restricción de sus intereses, si que puede causarles un deterioro de importancia en las actividades sociales de estos niños.

Causas del Síndrome de Asperguer

Aunque todavía no se saben las causas exactas, si que podemos encontrar toda una gran cantidad de estudios que, según dicen los científicos, parece que estamos muy cerca de encontrarlas.
Los estudios más recientes apuntan a que existen unas determinadas anormalidades cerebrales. Para poder estudiarlas, se han utilizado técnicas de escaneo en la zona cerebral revelando la existencia de diferentes estructuras y funciones en diferentes regiones.
Según se piensa, estos cambios podrían haber sido provocados por una migración anormal de células británicas durante el proceso del desarrollo del feto. Esto afectaría tanto a la estructura del cerebro, como a la conexión entre las diferentes partes, provocando un daño en los circuitos neuronales que son los responsables del comportamiento y del pensamiento.
También existe la creencia de que podría haber un componente hereditario ya que muchas personas que tienen este síndrome suelen tener hijos que también comparten algunas de sus características, aunque no son tan evidentes. Sin embargo, por muchos estudios que se hayan realizado, todavía no se ha detectado ningún gen específico.

Tratamiento

El tratamiento del “Síndrome de Asperger” supone una sucesión de terapias en donde se tratan los tres síntomas principales que dan forma al trastorno:
-Torpeza física
-Escasas habilidades para comunicarse
-Rutinas obsesivas.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que no existe un camino estándar, por lo que el profesional que se vaya a encargar de atender al niño debe de ser capaz de decidir la mejor estrategia en cada caso.
Estos son los principales tratamientos que se siguen:
1) Terapia conductual: Les sirve para que puedan aprender a manejar sus emociones, a disminuir sus rutinas repetitivas y los intereses de carácter obsesivo.
2) Medicamentos: Utilizados para poder tratar algunos otros trastornos derivados del Síndrome de Asperger como puede ser la ansiedad o la depresión.
3) Terapia física u ocupacional.
4) Terapia de grupo.
5) Capacitación para padres: Para que estos puedan aprender las técnicas más eficaces que tienen que utilizar en el hogar para comprender este trastorno.

¿Síndrome de Asperger en la edad adulta?

Muchas personas adultas experimentan este tipo de trastornos, pero ni tan siquiera han sido diagnosticadas. Por lo general, pueden tener una vida normal, aunque pueden experimentar algunos problemas como de acoso, de ansiedad, depresión, incomprensión provocada por el rechazo…
Tenemos que recordar que estamos hablando de un trastorno que no se cura, simplemente que se va superando con el tiempo y que las terapias ayudan a minimizar el riesgo de sufrir depresiones y problemas relacionados.
Ahora que ya conoces todo lo relacionado con el trastorno, si estás en esta situación, o conoces a alguien que lo esté, quizá deberías acudir a un especialista para que te pudiera asesorar sobre como encajarlo.

 

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En el mundo de la medicina podemos encontrarnos casos realmente raros uno de ellos son los embarazos ectópicos, que, aunque se dan en un porcentaje muy limitado de mujeres es algo que a día de hoy sigue sucediendo y tiene a los avances médicos muy desconcertados.

Este tipo de embarazos, aunque se dan en un número muy bajo de las mujeres cada año son más frecuentes debido al ritmo de vida que llevamos y a que cada vez tardamos más en tener nuestros primeros hijos, la dependencia económica está retrasando estas importantes decisiones y las mujeres mayores de 35 son las que mayor factor de riesgo poseen.

Un embarazo ectópico o extrauterino, es un embarazo que por circunstancias que se desconocen se produce fuera del útero, en un embarazo normal el ovulo fecundado se desplaza hacia las trompas de Falopio hasta llegar al útero o matriz, en un embarazo ectópico generalmente no lo hace y se aloja en otro lugar, habitualmente en las trompas de Falopio con un 98% de los casos.

Cabe destacar que este tipo de embarazos rara vez consigue llegar a finalizar ya que no suelen ser viables constituyendo un grave peligro para la madre si no se avisa a tiempo. Más aún si los médicos no tienen constancia de lo especial del embarazo, llegando a ser mortal para la madre o en el peor de los casos, para ambos, por este motivo si sentimos alguno de los síntomas que más abajo se detallan es importante que acudamos con urgencia a nuestro especialista y le comentemos que es probable que nuestro embarazo sea ectópico, él nos realizara las pruebas oportunas y podremos saber con facilidad si estamos en riesgo o si es un embarazo común.

La estadística española de embarazos ectópicos no asciende del 2% teniendo para ello grandes profesionales capaces de lidiar con algo tan extraordinario como un embarazo ectópico en el caso de tener que hacerlo, aunque por lo general, lo más recomendable y por desgracia lo que hace que la madre no corra riesgo es acabar con el embarazo, en estos casos se facilita todo tipo de información para que en sucesivos embarazos no vuelva ocurrir lo mismo.

Debemos tener en cuenta ciertos factores que potencian un embarazo ectópico y conocerlos a la perfección antes de recorrer la gran a ventura de traer un hijo al mundo.

embarazo ectopico

Factores potencialmente peligrosos para un embarazo ectópico

Si hemos tomado la decisión de ponernos un DIU debemos saber que, aunque poco frecuente podemos quedar embarazadas y llevar uno de estos métodos anticonceptivos ayudaría a obtener un embarazo ectópico.
Si en un pasado hemos tenido la mala suerte de pasar una enfermedad pélvica inflamatoria es decir una inflamación del aparato reproductor superior (este tipo de enfermedades suelen aparecer cuando hemos pasado una enfermedad de trasmisión sexual que no ha sido tratada adecuadamente como la gonorrea o la clamidia) tendríamos muchas más posibilidades de que el embarazo saliese ectópico.

Si por desgracia estamos entre ese pequeño 2% de población que ha decidido abortar tras la noticia de tener un embarazo ectópico previo y deseamos intentar un nuevo embarazo, debemos saber que al haber pasado por ello nuestras posibilidades de que vuelva a ocurrir aumentan no obstante es más que probable que el siguiente embarazo sea un embarazo absolutamente sano.

Si eres de las que se hizo un tratamiento de ligadura de trompas y por circunstancias de la vida transcurridos dos o más años has decidido volver a intentar tener hijos realizándote la cirugía de recanalización tubárica el riesgo de embarazo ectópico aumenta considerablemente.

La edad por desgracia es un factor de riesgo a tener en cuenta, está establecido que una mujer transcurridos los 35 años puede tener embarazos de riesgo o especiales con muchísima más facilidad que una mujer más joven, esto afectaría a las mujeres entre 35 y 44 años, rango de edad en el que es más probable que el embarazo sea ectópico, por lo que es un factor importante a tener en cuenta.

La cicatrización de la ruptura del apéndice (apendicitis) puede influir negativamente a lo hora de quedarnos embarazadas favoreciendo un embarazo ectópico.

Las mujeres fumadoras tienen el doble de factor de riesgo que una mujer sana, ya que la nicotina podría paralizar los ciclos de revestimiento de las trompas de Falopio esto son unas pequeñas vellosidades que se encargan de llevar el huevo fertilizado al útero, y sin ellas este proceso no sucedería.

Padecer de endometriosis, esta enfermedad impide a muchas mujeres ser madres aproximadamente la mitad de los casos ya que se presenta infertilidad asociada a la enfermedad se da en un 15% de las mujeres españolas, de las que consiguen quedarse embarazadas algunas acaban padeciendo embarazos ectópicos.

 

¿Cómo podemos detectar un embarazo ectópico nosotras mismas?

A priori es bastante complicado, ya que los síntomas de un embarazo ectópico o extrauterino coinciden con los síntomas de un embarazo normal como la fatiga, náuseas, debilidad y dolor abdominal, es por este motivo que debemos hacernos pruebas cuanto antes si tenemos la más mínima duda de que así pueda ser, bastara con acudir a nuestro ginecólogo y pedirle que nos haga la prueba del ultrasonido temprano ya que es la forma más efectiva de comprobar el embrión y poder conocer el estado de nuestro embarazo, si tienes dudas no lo pienses ni un momento y solicita la prueba.

Aun así, hay algunos síntomas que pueden alertarnos de que nuestro embarazo es un embarazo extrauterino y los podemos detectar nosotras mismas.

 

Dolores y síntomas que pueden alertarnos de que algo no va del todo bien y tenemos un embarazo ectópico

Uno de los primeros síntomas son pequeñas perdidas vaginales, aunque en los embarazos es muy habitual tener pequeños sangrados que no significan absolutamente nada este variaría en el color, ya que en el caso de un embarazo ectópico el color del sangrado suele ser pardo y no se presenta como una pequeña manchita, sino que serían pequeñas hemorragias, esto suele sucederse a los dolores abdominales de los que hablaremos a continuación, en el caso de que la trompa de Falopio se rompiese habría un intenso dolor y una hemorragia similar a la de una menstruación.

Si sientes que tienes un dolor muy fuerte e intenso en la parte baja del abdomen, generalmente en uno de los lados y que se acentúa al orinar, toser, evacuar o hacer movimientos bruscos, este tipo de dolor abdominal ocurre generalmente debido a la presión que ejerce el feto sobre el tejido que tiene a su alrededor ya que si es un embarazo ectópico tiene una gran carencia de espacio para que el feto se pueda acomodar, ya que las trompas de Falopio como hemos mencionado anteriormente no están preparadas para alojar un bebe en continuo crecimiento, lo que nos provocaría un dolor muy intenso.

Debemos tener en cuenta que el dolor abdominal de un embarazo común es algo intenso, pero no es agudo, y el de un embarazo ectópico es muy agudo, esto, sumado a que aumenta con cualquier tipo de movimiento y que generalmente está localizado en uno de los lados del abdomen (al estar alojado en las trompas es normal que sea en un lateral del abdomen y no en la parte baja del vientre).

Lumbalgia intensa, en un embarazo normal el dolor de espalda es muy habitual, pero suele sucederse a partir del 5 mes de embarazo, si sentimos el dolor en los primeros meses es muy probable que tengamos un embarazo ectópico.

Si sientes un dolor muy intenso en los hombros es probable que sea uno de los síntomas del embarazo extrauterino, aunque no está del todo comprobado muchas mujeres suelen sentir este síntoma cuando su embarazo es ectópico.

 

La presión en el recto podría ser otro de los síntomas que, aunque no es habitual puede ser un indicio de que no todo marcha bien, por lo que lo recomendable es acudir a nuestro ginecólogo a que nos haga una inspección.
Cualquiera de estos síntomas puede provocar la rotura de la trompa de Falopio, en cuyo caso sentiríamos síntomas como hemorragia intensa, pulso acelerado y piel muy fría, dolores en la parte baja del abdomen muy agudos y constantes que se expanden por toda la zona pélvica, si sientes alguno de estos dolores lo más aconsejable es acudir de inmediato ante un profesional y solicitar las pruebas pertinentes para la seguridad nuestra y de nuestro bebe.

 

Muchas mujeres que sufren un embarazo ectópico y toman la decisión de detenerlo antes de poner en riesgo sus vidas suelen necesitar de la ayuda de profesionales psicólogos, ya que este tipo de pérdidas son de la misma magnitud que las de un aborto espontaneo, por lo que la madre puede llegar a sentirse con depresiones y ansiedades al terminar el proceso.

 

Es muy importante tener toda la información necesaria si esto ocurriese ya que llegado el caso una depresión de la madre puede necesitar de medicaciones y de mucho apoyo para que no transcienda a algo mayor.

 

¿Es posible un nuevo embarazo tras un embarazo ectópico?

La mayoría de las mujeres que por desgracia sufre embarazo ectópico no consigue quedarse nuevamente embarazada, en el caso de que esto suceda solo una de cada tres consigue más adelante tener un bebe sano, si bien es cierto que hay ciertos factores que influyen a la hora de que el siguiente embarazo suceda con éxito, como la edad de la madre o si ya ha tenido hijos previamente.

Es posible un nuevo embarazo si modificamos nuestros hábitos de vida por una vida más saludable y tenemos en cuenta los factores que hemos visto más arriba, como la edad, si somos o no fumadoras e incluso si hemos padecido enfermedades previas.

En el caso de padecer un embarazo ectópico y desear tener un hijo lo más aconsejable es solicitar información sobre como adoptar un hijo y comenzar los trámites cuanto antes, si deseamos de verdad tener un hijo no debemos aferrarnos a las barreras que nuestro cuerpo nos ha impuesto, sino que debemos luchar por todos los medios para conseguirlo.

Ante todo, debemos tener en cuenta que el sacrificio de nuestra vida por el de conseguir un hijo que es posible no llegue a finalizar, no es lo recomendable en ninguno de los casos, ya que a mitad del embarazo hay muchas posibilidades de que las trompas acaben por ceder y romperse con lo que seguramente nuestro hijo fallecería y probablemente la madre también.

 

¿En qué consisten las pruebas para detectar un embarazo ectópico?

Si tienes serias dudas de que tu embarazo pueda ser un embarazo ectópico lo más recomendable es que acudas a un profesional médico y que te realicen de inmediato una serie de pruebas que resolverán todas tus dudas en muy poco tiempo, este tipo de pruebas son muy sencillas y no ponen en riesgo la vida de la madre ni la del feto.

 

Ecografía transvaginal

Este tipo de ecografía puede detectar del 75 al 85% de los embarazos ectópicos, su funcionamiento es sencillo, se realiza la ecografía en el interior del útero en busca del feto, si el feto está en el interior se da por concluida la prueba ya que es un embarazo común, si se detecta que está alojado en las trompas de Falopio o no es visible es cuando pasarían a realizar otro tipo de pruebas que confirmen que se trata de un embarazo ectópico en este caso es posible que el especialista te derive a realizarte una laparoscopia diagnostica.

 

Laparoscopia diagnostica

Esta consiste en una cirugía simple donde realizaran pequeños cortes e introducirán pequeñas cámaras que visualizaran el interior de tu abdomen para comprobar de qué tipo de embarazo se trata.

 

¿Cómo me extraen el feto en caso de embarazo ectópico?

La mayoría de los embarazos ectópicos acaban resolviéndose solos llegando a concluir como abortos tubaricos, el cuerpo reacciona y lo expulsa como un aborto común, un objeto extraño que el cuerpo no ha llegado a asociar en su interior.

 

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Uno de los principales síntomas que denotan que algo no está funcionando de la forma correcta en nuestra boca es la presencia de encías inflamadas. Normalmente, es un síntoma claro de la gingivitis y debe de ser tratada de inmediato con el objetivo de que no derive en un trastorno mucho más grave (por ejemplo, en una periodontitis crónica).

En el caso de que se detecte a tiempo, tanto la inflamación como el dolor empezarán a remitir siguiendo un sencillo tratamiento.

Según los estudios, no visitamos al dentista todas las veces que deberíamos. Además, hay muchas personas que, aunque saben que tienen problemas en sus dientes, ni tan siquiera se presentan a ver a este especialista.
Nuestra boca siempre va a requerir unos cuidados básicos con el objetivo de mejorar nuestra salud (no solo nuestra estética) y, por esta razón, hay que prestarle la máxima atención.

 

¿Por qué se inflaman las encías?

Lo primero que tenemos que saber es el motivo exacto por el cual las encías se han inflamado. Realmente no es algo que tengamos que determinar nosotros, sino que más bien lo hará el especialista dentista en el momento en el que nos pongamos en sus manos.

Antes de empezar a valorar los diferentes tratamientos que se ponen a disposición del paciente, saber las causas que se esconden detrás de las encías inflamadas es vital.

Por lo general, se trata de un problema bacteriano a través del cual, el sarro que normalmente se acumula en nuestros dientes, se empieza a concentrar en el interior de nuestras encías. Llega un momento en el que se crea una concentración tan elevada que es capaz de llegar hasta al grueso para provocar problemas dentales muy graves.
Normalmente, el problema debería de remitir utilizando un tratamiento tan sencillo como usar de forma habitual un enjuague que sea antibacteriano. Sin embargo, en algunos casos el problema puede llegar a ser mucho más grave y esto indicará que tenemos algo más serio en nuestra boca.

A pesar de que podamos seguir al pie de la letra las medidas para cuidar nuestros dientes de la forma más higiénica, es posible que algunos trozos de alimentos se puedan haber camuflado en diferentes lugares en donde las medidas de limpieza no pueden llegar.

Es entonces cuando tendremos que pensar en otros métodos de limpieza o bien hablar con el dentista para ver qué soluciones nos puede llegar a ofrecer.

 

encias inflamadas

 

Gingivitis

Cómo ya te hemos comentado anteriormente; las encías inflamadas suelen ser uno de los síntomas más habituales de la gingivitis. Este síntoma se suele combinar con otros como hinchazón, enrojecimiento, la presencia de una gran sensibilidad cuando estamos masticando diferentes alimentos (especialmente algunos muy fríos o muy calientes), así como el sangrado continuo.

Lo que está ocurriendo es que, a nivel interno, se están creando unas bolsas que están llenas de bacterias y que empezarán a proliferar gracias a que no tienen oxígeno. La gingivitis es un problema que se tiene que tratar antes de que empiecen a aparecer complicaciones.
Si llega a degenerar en periodontitis, la fortaleza de los dientes puede llegar a quedar comprometida y es posible que se puedan presentar caídas en algún momento de nuestra vida.

 

Varias causas

La acumulación de depósitos de sarro, no llevar una higiene bucal adecuada, presentar caries dentales, acumular placa… Son tan sólo algunas de las causas que pueden llegar a producir las encías inflamadas.
Este es uno de los motivos por los cuales los dentistas nos recomiendan que vayamos a verlos, por lo menos, una vez al año (en el caso de que estemos siguiendo algún tratamiento, es posible que la frecuencia de visita tenga que ser todavía mayor)

 

¿Cómo se curan las encías inflamadas?

Lo que hay que hacer es acceder a la placa bacteriana para poder desinfectarla: de esta manera, las encías no tardarán en desinflamarse.

El objetivo primordial es descongestionar la pieza central de la inflamación para que esta, de forma progresiva, vaya reduciéndose y al final recuperará su color rosado característico. Para ello no hay otra manera que ir al dentista.
Ahora bien, en casa si que podemos ir haciendo algunas cosas para reducir la inflamación: por ejemplo, existen enjuagues bucales específicos que, en algunos modelos, hasta dispone de antibióticos.

Por otra parte, será importante reducir o eliminar completamente aquellas bebidas y alimentos que tengan una gran cantidad de azúcar en su composición. Por otra parte, deberíamos de potenciar las dosis de vitaminas para conseguir la desinformación. De hecho, lo primero que te va recomendar el dentista es que apuestes por las vitaminas porque es una de las mejores maneras para conseguir tener los dientes sanos y proteger las encías de cara a próximos problemas en el futuro.

Muchas personas empiezan a experimentar algunos síntomas dolorosos o estéticos en la zona de los dientes, pero, ya bien por mala situación económica, por miedo al dentista, o por cualquier otro tipo de situación, decide no acudir al profesional hasta que ya es demasiado tarde. Tienes que saber que, cuanto antes vayas y antes pueda detectar tu problema, antes podrá elaborar un tratamiento adecuado que evitará el problema. Si la cosa se complica, el tratamiento que se va a llevar a cabo será mucho más doloroso, más largo y, sobre todo, más complicado.
También es importante prestar especial atención a los niños que tengan las encías inflamadas: no se les suele dar demasiada importancia a este hecho porque pensamos que sus dientes, a ser de leche, se terminaran cayendo de una manera u otra. Sin embargo, ya hemos comentado que de lo que estamos hablando es de las encías y, si el problema persiste, podría afectar al crecimiento del nuevo incisivo haciendo que no se complete de la forma adecuada.

En el caso de que tus encías estén más hinchadas de lo normal, te recomendamos que no dejes pasar este problema y que te pongas en contacto de inmediato con tu dentista para empezar a tratar este problema desde ya mismo.

Si alguna vez has sentido dolores leves o moderados de garganta cuando estabas comiendo, al tragar los alimentos, beber líquidos, o incluso respirar profundamente es más que probable que padezcas de Odinofagia.

 

Síntomas:

La Odinofagia es un dolor de garganta que se produce al tragar líquidos o ingerir alimentos, este puede estar provocado por diversos desordenes en la faringe (Faringitis) o el esófago (Esofagitis) aunque la causa más común es el reflujo gastroesofágico, muchas personas sientes una horrible sensación de ardor al tragar alimentos junto con una desagradable sensación de presión en la garganta al intentar tragar, hablar o respirar profundamente por la boca.
En algunos casos este dolor esta ocasionado por infecciones en la zona causado por un herpes simple o incluso por candidiasis.
La Odinofagia también puede deberse a un síntoma añadido de algo más grave, como anginas y faringitis, llegando incluso a provocar dolor al tragar nuestra propia saliva.

 

Tratamiento

La Odinofagia puede tener infinidad de motivos o enfermedades adyacentes, por esta razón es importante consultar con nuestro médico y que nos realice una revisión exhaustiva de la causa y nos pueda administrar una cura que nos resulte efectiva.

Si el dolor es ocasionado por una infección como anginas o amigdalitis el tratamiento será antibiótico para eliminar la infección y posiblemente medicación oral para adormecer la garganta y que podamos comer con normalidad, a medida que la infección se debilita el dolor desaparece y nos encontraremos mejor.

Si la Odinofagia se debe a causas menos comunes como cáncer de garganta y dependiendo de la gravedad del mismo el tratamiento será radiación y quimioterapia para reducir el tamaño del tumor y poder extraerlo, llegando incluso a recurrir a la cirugía, una vez el cáncer este controlado el dolor remitirá y el paciente podrá comer con normalidad.

 

la odinofagia

 

Causas

Una simple inflamación en la laringe puede resultar en Odinofagia, debido a la función de la laringe en el proceso de deglución.
Un cuerpo extraño alojado en las paredes de la garganta o del esófago pueden ocasionar Odinofagia. Como casos más excepcionales la Odinofagia puede producirse por anginas, amigdalitis incluso por cuerpos extraños atravesados en la garganta, como espinas, huesos de pollo.
Este trastorno también puede ocasionarse por la ingesta de alguna sustancia nociva o incluso por hongos en las paredes de la garganta.
No obstante, hay otro tipo de infecciones que no debemos pasar por alto que pueden ocasionarnos Odinofagia, como pueden ser el virus del herpes simple, una candidiasis oral, una infección primaria de lo que sería el VIH o un virus de Epstein -Barr.
La Odinofagia puede llegar a ser un síntoma de enfermedades derivadas como la difteria, una enfermedad de las vías respiratorias.
El someternos a radiación, inhalar gases tóxicos, una ulcera bucal mal curada, el consumo habitual de comidas demasiado frías o demasiado calientes, el desarrollo de un cáncer en el esófago o incluso una llaga en el interior de la boca son los hasta ahora más comunes síntomas de la Odinofagia.

 

Enfermedades asociadas

Gingivitis: Dícese de la inflamación y destrucción que destruye los tejidos que soportan los dientes.
Citomegalovirus: Es una forma de herpes virus, ataca principalmente a las glándulas salivare resultando fatal para los fetos durante el embarazo.
Virus de inmunodeficiencia humana (VIH): Es un lentivirus, causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
Virus del herpes simple: Generalmente se transmite por contacto de boca a boca y suele causar herpes labial (Este incluye síntomas como las llamadas “calenturas” o “pupas”)
Faringitis: Habitualmente es una inflamación de la faringe que puede provocar un intenso dolor de garganta, sequedad de boca, enrojecimiento de la mucosa y en ocasiones fiebre alta.
Espasmos esofágicos: Dícese de las contracciones anormales de los músculos en el esófago, este es el conducto que lleva los alimentos desde la boca hasta el estómago. Estos no desplazan el alimento de una manera adecuada hasta el estómago.
Esófago de cascanueces: Dificultad para tragar alimentos o incluso agua, causando disfagia, puede llegar a desencadenar dolor en el pecho.
Alimentos atorados en la garganta: Como bien se menciona anteriormente alimento como un hueso de pollo, una espina de pescado, o el hueso de una aceituna.
Acalasia: El aparato gastrointestinal es incapaz de relajar las fibras de musculo liso en cualquier sitio de la unión de una parte con la otra.
Inflamación del esófago:
Candidiasis oral: Es una infección provocada por hongos levaduriformes del revestimiento de las membranas mucosas de la boca y la lengua.
Infección o absceso dental: Es una infección generalmente muy dolorosa de la raíz de un diente o del espacio que comprende entre la encía y el diente.
Ulceras en la boca o garganta: Son pequeñas llagas de color blanquecino o amarillento, recubiertas de fibrina, suelen salir en la boca y en los bordes de la lengua, labios, paladar blando y encías.
Enfermedad por reflujo gastroesofágico: Es una enfermedad leve en la cual los contenidos estomacales se devuelven desde el estómago hacia el esófago, el conducto que va desde la boca hasta el estómago. Esto a la larga podría llegar a irritar el esófago causando acidez gástrica y otros molestos síntomas.

 

Cuidados que debemos llevar en el hogar:

Comer lentamente y masticando muy bien los alimentos conseguiremos no solo evitar una Odinofagia, sino que además estaremos ayudando a nuestro estomago a realizar una correcta digestión.
Si te encuentra frente a una persona que de repente muestra signos de asfixia y dificultad respiratoria, se debe realizar la maniobra de Heimlich inmediatamente, con ella evitaremos el atragantamiento y su menos probable muerte.
Es probable que sea mucho más fácil la deglución de líquidos o alimentos preparados en puré que ingerir alimentos sólidos; si este es el caso tómalos en puré hasta que te encuentres bien.
Evita ingerir alimentos que se encuentren demasiado fríos, del mismo modo evita también los que estén demasiado calientes ya que podrá observar que empeoran el problema.
Consulta inmediatamente con su médico si presenta:
Sangre en las heces, Dificultad para respirar, mareos o perdida de peso.

 

Relacionado: sacroileitis

Si alguna vez has sentido un dolor intenso donde la columna lumbar y la pelvis se conectan, un dolor que ha llegado incluso a extenderse a una o ambas piernas, en las nalgas o en la espalda es posible que hayas padecido Sacroileítis.

 

¿Qué es la Sacroileítis?

Es una inflamación de una o ambas articulaciones sacroilíacas, este es el lugar donde la pelvis y la columna lumbar se conectan, podremos detectar Sacroileítis si sentimos dolor en la espalda, las nalgas, o las piernas, este dolor está causado en la mayoría de los casos por permanecer largos periodos de tiempo en pie o subir y bajas a menudo escaleras.

 

¿Qué síntomas me indican que puedo tener Sacroileítis?

Cuando pasamos demasiado tiempo del necesario en pie podemos estar agravando los primeros síntomas de Sacroileítis sin saberlo, es importante que si notamos el mas mínimo indicio de padecerla acudamos cuanto antes a un especialista a que nos haga una revisión y nos proporcione un diagnóstico.
La postura que ponemos cuando estamos de pie en un sitio fijo es importantísima para no tener este tipo de problemas a la larga cargar más peso en una pierna que en la otra puede ocasionarnos este tipo de enfermedades.
El ejercicio es perfecto para llevar un ritmo de vida saludable, pero subir y bajar escaleras sin control de manera desproporcionada puede acabar ocasionando que nuestro cuerpo diga basta y nos llevemos el susto de una Sacroileítis. Del mismo modo correr sin medida y con un ritmo poco sano puede originarnos los mismos problemas.
Andar es algo que aprendemos desde que nacemos, pero en ocasiones andamos demasiado deprisa o abrimos las piernas en exceso, la importancia de andar correctamente se debe a que podemos ocasionarnos molestias y problemas más graves que a la larga no son beneficiosos para nuestra salud.

En el desafortunado caso de que se nos diagnostique Sacroileítis es importantísimo tratarla cuanto antes ya que las complicaciones en esta enfermedad pueden ser devastadoras para nuestro cuerpo, como formar parte de una condición inflamatoria de artritis conocida como la espondilitis anquilosante o incluso dificultad al respirar, deformidades permanentes de la columna vertebral, problemas cardiacos o infecciones pulmonares.

 

sacroileitis

 

¿Cómo me diagnostican Sacroileítis?

 

En primer lugar, el medico nos realizara un examen físico en el cual presionara directamente en varios lugares de las caderas y las nalgas, si tiene dudas de que podemos tener daño en la articulación sacroilíacas puede derivarnos a radiología a hacernos una radiografía de la pelvis, donde podrá ver más detenidamente los daños.
En ocasiones pueden llegar a utilizar inyecciones de anestésicos para ayudar a determinar el diagnostico ya que una inyección de anestesia en la articulación sacroilíacas detendría el dolor en cuyo caso el doctor sabría que hay problemas en las articulaciones, si el dolor persiste ya puede descartarlo y buscar otro tipo de síntomas. No obstante, la anestesia puede penetrar en las estructuras cercanas, lo que ocasionaría que se vea reducida la fiabilidad de esta prueba, llegando incluso a dar un falso resultado.

 

Como tratar la Sacroileítis:

Tras acudir a un especialista médico y que nos diagnostique Sacroileítis, existen varias pautas que debemos seguir para tratar con seguridad esta enfermedad.
En principio nos centraremos en la ingesta de analgésicos y antiinflamatorios ya que nos aliviaran de forma bastante significativa las molestias que esta enfermedad ocasiona, pero también debemos tener en cuenta que para curarla con seguridad debemos tratarnos con algunos ejercicios fisioterapéuticos, estos se basaran en el control del dolor y la mejora de la lesión a través de masoterapia ultrasonidos, laser o magnetoterapia, se deben realizar ejercicios de rehabilitación continuada para fortalecer la zona y recuperar la movilidad.
Otros ejercicios muy recomendados para mejorar la Sacroileítis son la natación y el aerobic, con ellos notaras como tu cuerpo se fortalece y el dolor va desapareciendo de manera gradual.

 

¿Podemos vivir con normalidad con Sacroileítis?

Podemos llevar una vida lo más normal posible dentro del dolor que ocasiona esta enfermedad, por eso es recomendable que acudas a tu medico si crees que la tienes o podrías tenerla, tratarla cuanto antes es fundamental ya que contrario a lo que la gente cree es una enfermedad que con sacrificio y paciencia tiene cura, debemos seguir las indicaciones de nuestro médico y las terapias aconsejadas y podremos deshacernos de la Sacroileítis para siempre.

 

¿Hay alguna edad más propensa a sufrir la enfermedad?

No hay una edad propensa a padecer este tipo de enfermedades, lo cierto es que puede desarrollarse del mismo modo en adultos de edad avanzada como en jóvenes o adolescentes, por este motivo debemos cuidar nuestro cuerpo de manera continuada y si vemos el mas mínimo indicio de la enfermedad acudir cuanto antes a nuestro médico y que nos derive en caso de ser necesario a un especialista.
La Sacroileítis no es una enfermedad de las que debamos dejar pasar, ya que puede derivar en dolores más agudos y dificultarnos realizar hasta las más absurda de nuestras tareas diarias.
Tengamos la edad que tengamos, cuidar nuestro cuerpo y atender a las llamadas que nos realice siempre será de vital importancia para llevar una vida sana y saludable, solo vivimos una vez y debemos hacerlo con la mejor calidad de vida posible, por lo que llevar un control sobre los problemas que nos puedan surgir es más que recomendable.

 

¿Debo preocuparme si me diagnostican Sacroileítis?

En realidad, no es una enfermedad tan grave como puede aparentar en un principio, solo debemos tener una vida más saludable y seguir unas pequeñas recomendaciones desde su diagnóstico hasta la cura completa de la enfermedad, además de un poco de ejercicio y si está en un estado más avanzado incluso puede que necesitemos terapia, pero tiene cura por lo que no debemos de agobiarnos al recibir la noticia.
Nuestra vida no tiene por qué cambiar en absoluto, bastará con controlar pequeños detalles como subir escaleras de manera menos habitual, pasar menos tiempo en pie, o cargar el peso del cuerpo de manera uniforme para que ninguna pierna reciba mayor carga.

 

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