Sacroileitis síntomas, diagnóstico y tratamiento

Si alguna vez has sentido un dolor intenso donde la columna lumbar y la pelvis se conectan, un dolor que ha llegado incluso a extenderse a una o ambas piernas, en las nalgas o en la espalda es posible que hayas padecido Sacroileítis.

 

¿Qué es la Sacroileítis?

Es una inflamación de una o ambas articulaciones sacroilíacas, este es el lugar donde la pelvis y la columna lumbar se conectan, podremos detectar Sacroileítis si sentimos dolor en la espalda, las nalgas, o las piernas, este dolor está causado en la mayoría de los casos por permanecer largos periodos de tiempo en pie o subir y bajas a menudo escaleras.

 

¿Qué síntomas me indican que puedo tener Sacroileítis?

Cuando pasamos demasiado tiempo del necesario en pie podemos estar agravando los primeros síntomas de Sacroileítis sin saberlo, es importante que si notamos el mas mínimo indicio de padecerla acudamos cuanto antes a un especialista a que nos haga una revisión y nos proporcione un diagnóstico.
La postura que ponemos cuando estamos de pie en un sitio fijo es importantísima para no tener este tipo de problemas a la larga cargar más peso en una pierna que en la otra puede ocasionarnos este tipo de enfermedades.
El ejercicio es perfecto para llevar un ritmo de vida saludable, pero subir y bajar escaleras sin control de manera desproporcionada puede acabar ocasionando que nuestro cuerpo diga basta y nos llevemos el susto de una Sacroileítis. Del mismo modo correr sin medida y con un ritmo poco sano puede originarnos los mismos problemas.
Andar es algo que aprendemos desde que nacemos, pero en ocasiones andamos demasiado deprisa o abrimos las piernas en exceso, la importancia de andar correctamente se debe a que podemos ocasionarnos molestias y problemas más graves que a la larga no son beneficiosos para nuestra salud.

En el desafortunado caso de que se nos diagnostique Sacroileítis es importantísimo tratarla cuanto antes ya que las complicaciones en esta enfermedad pueden ser devastadoras para nuestro cuerpo, como formar parte de una condición inflamatoria de artritis conocida como la espondilitis anquilosante o incluso dificultad al respirar, deformidades permanentes de la columna vertebral, problemas cardiacos o infecciones pulmonares.

 

sacroileitis

 

¿Cómo me diagnostican Sacroileítis?

 

En primer lugar, el medico nos realizara un examen físico en el cual presionara directamente en varios lugares de las caderas y las nalgas, si tiene dudas de que podemos tener daño en la articulación sacroilíacas puede derivarnos a radiología a hacernos una radiografía de la pelvis, donde podrá ver más detenidamente los daños.
En ocasiones pueden llegar a utilizar inyecciones de anestésicos para ayudar a determinar el diagnostico ya que una inyección de anestesia en la articulación sacroilíacas detendría el dolor en cuyo caso el doctor sabría que hay problemas en las articulaciones, si el dolor persiste ya puede descartarlo y buscar otro tipo de síntomas. No obstante, la anestesia puede penetrar en las estructuras cercanas, lo que ocasionaría que se vea reducida la fiabilidad de esta prueba, llegando incluso a dar un falso resultado.

 

Como tratar la Sacroileítis:

Tras acudir a un especialista médico y que nos diagnostique Sacroileítis, existen varias pautas que debemos seguir para tratar con seguridad esta enfermedad.
En principio nos centraremos en la ingesta de analgésicos y antiinflamatorios ya que nos aliviaran de forma bastante significativa las molestias que esta enfermedad ocasiona, pero también debemos tener en cuenta que para curarla con seguridad debemos tratarnos con algunos ejercicios fisioterapéuticos, estos se basaran en el control del dolor y la mejora de la lesión a través de masoterapia ultrasonidos, laser o magnetoterapia, se deben realizar ejercicios de rehabilitación continuada para fortalecer la zona y recuperar la movilidad.
Otros ejercicios muy recomendados para mejorar la Sacroileítis son la natación y el aerobic, con ellos notaras como tu cuerpo se fortalece y el dolor va desapareciendo de manera gradual.

 

¿Podemos vivir con normalidad con Sacroileítis?

Podemos llevar una vida lo más normal posible dentro del dolor que ocasiona esta enfermedad, por eso es recomendable que acudas a tu medico si crees que la tienes o podrías tenerla, tratarla cuanto antes es fundamental ya que contrario a lo que la gente cree es una enfermedad que con sacrificio y paciencia tiene cura, debemos seguir las indicaciones de nuestro médico y las terapias aconsejadas y podremos deshacernos de la Sacroileítis para siempre.

 

¿Hay alguna edad más propensa a sufrir la enfermedad?

No hay una edad propensa a padecer este tipo de enfermedades, lo cierto es que puede desarrollarse del mismo modo en adultos de edad avanzada como en jóvenes o adolescentes, por este motivo debemos cuidar nuestro cuerpo de manera continuada y si vemos el mas mínimo indicio de la enfermedad acudir cuanto antes a nuestro médico y que nos derive en caso de ser necesario a un especialista.
La Sacroileítis no es una enfermedad de las que debamos dejar pasar, ya que puede derivar en dolores más agudos y dificultarnos realizar hasta las más absurda de nuestras tareas diarias.
Tengamos la edad que tengamos, cuidar nuestro cuerpo y atender a las llamadas que nos realice siempre será de vital importancia para llevar una vida sana y saludable, solo vivimos una vez y debemos hacerlo con la mejor calidad de vida posible, por lo que llevar un control sobre los problemas que nos puedan surgir es más que recomendable.

 

¿Debo preocuparme si me diagnostican Sacroileítis?

En realidad, no es una enfermedad tan grave como puede aparentar en un principio, solo debemos tener una vida más saludable y seguir unas pequeñas recomendaciones desde su diagnóstico hasta la cura completa de la enfermedad, además de un poco de ejercicio y si está en un estado más avanzado incluso puede que necesitemos terapia, pero tiene cura por lo que no debemos de agobiarnos al recibir la noticia.
Nuestra vida no tiene por qué cambiar en absoluto, bastará con controlar pequeños detalles como subir escaleras de manera menos habitual, pasar menos tiempo en pie, o cargar el peso del cuerpo de manera uniforme para que ninguna pierna reciba mayor carga.

 

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