Odinofagia sintomas, tratamiento y causas

Si alguna vez has sentido dolores leves o moderados de garganta cuando estabas comiendo, al tragar los alimentos, beber líquidos, o incluso respirar profundamente es más que probable que padezcas de Odinofagia.

Síntomas:

La Odinofagia es un dolor de garganta que se produce al tragar líquidos o ingerir alimentos, este puede estar provocado por diversos desordenes en la faringe (Faringitis) o el esófago (Esofagitis) aunque la causa más común es el reflujo gastroesofágico, muchas personas sientes una horrible sensación de ardor al tragar alimentos junto con una desagradable sensación de presión en la garganta al intentar tragar, hablar o respirar profundamente por la boca.
En algunos casos este dolor esta ocasionado por infecciones en la zona causado por un herpes simple o incluso por candidiasis.
La Odinofagia también puede deberse a un síntoma añadido de algo más grave, como anginas y faringitis, llegando incluso a provocar dolor al tragar nuestra propia saliva.

Tratamiento para la Odinofagia:

La Odinofagia puede tener infinidad de motivos o enfermedades adyacentes, por esta razón es importante consultar con nuestro médico y que nos realice una revisión exhaustiva de la causa y nos pueda administrar una cura que nos resulte efectiva.
Si el dolor es ocasionado por una infección como anginas o amigdalitis el tratamiento será antibiótico para eliminar la infección y posiblemente medicación oral para adormecer la garganta y que podamos comer con normalidad, a medida que la infección se debilita el dolor desaparece y nos encontraremos mejor.
Si la Odinofagia se debe a causas menos comunes como cáncer de garganta y dependiendo de la gravedad del mismo el tratamiento será radiación y quimioterapia para reducir el tamaño del tumor y poder extraerlo, llegando incluso a recurrir a la cirugía, una vez el cáncer este controlado el dolor remitirá y el paciente podrá comer con normalidad.

 

la odinofagia

 

Causas que provocan Odinofagia:

Una simple inflamación en la laringe puede resultar en Odinofagia, debido a la función de la laringe en el proceso de deglución.
Un cuerpo extraño alojado en las paredes de la garganta o del esófago pueden ocasionar Odinofagia. Como casos más excepcionales la Odinofagia puede producirse por anginas, amigdalitis incluso por cuerpos extraños atravesados en la garganta, como espinas, huesos de pollo.
Este trastorno también puede ocasionarse por la ingesta de alguna sustancia nociva o incluso por hongos en las paredes de la garganta.
No obstante, hay otro tipo de infecciones que no debemos pasar por alto que pueden ocasionarnos Odinofagia, como pueden ser el virus del herpes simple, una candidiasis oral, una infección primaria de lo que sería el VIH o un virus de Epstein -Barr.
La Odinofagia puede llegar a ser un síntoma de enfermedades derivadas como la difteria, una enfermedad de las vías respiratorias.
El someternos a radiación, inhalar gases tóxicos, una ulcera bucal mal curada, el consumo habitual de comidas demasiado frías o demasiado calientes, el desarrollo de un cáncer en el esófago o incluso una llaga en el interior de la boca son los hasta ahora más comunes síntomas de la Odinofagia.

Enfermedades asociadas a la Odinofagia:

Gingivitis: Dícese de la inflamación y destrucción que destruye los tejidos que soportan los dientes.
Citomegalovirus: Es una forma de herpes virus, ataca principalmente a las glándulas salivare resultando fatal para los fetos durante el embarazo.
Virus de inmunodeficiencia humana (VIH): Es un lentivirus, causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
Virus del herpes simple: Generalmente se transmite por contacto de boca a boca y suele causar herpes labial (Este incluye síntomas como las llamadas “calenturas” o “pupas”)
Faringitis: Habitualmente es una inflamación de la faringe que puede provocar un intenso dolor de garganta, sequedad de boca, enrojecimiento de la mucosa y en ocasiones fiebre alta.
Espasmos esofágicos: Dícese de las contracciones anormales de los músculos en el esófago, este es el conducto que lleva los alimentos desde la boca hasta el estómago. Estos no desplazan el alimento de una manera adecuada hasta el estómago.
Esófago de cascanueces: Dificultad para tragar alimentos o incluso agua, causando disfagia, puede llegar a desencadenar dolor en el pecho.
Alimentos atorados en la garganta: Como bien se menciona anteriormente alimento como un hueso de pollo, una espina de pescado, o el hueso de una aceituna.
Acalasia: El aparato gastrointestinal es incapaz de relajar las fibras de musculo liso en cualquier sitio de la unión de una parte con la otra.
Inflamación del esófago:
Candidiasis oral: Es una infección provocada por hongos levaduriformes del revestimiento de las membranas mucosas de la boca y la lengua.
Infección o absceso dental: Es una infección generalmente muy dolorosa de la raíz de un diente o del espacio que comprende entre la encía y el diente.
Ulceras en la boca o garganta: Son pequeñas llagas de color blanquecino o amarillento, recubiertas de fibrina, suelen salir en la boca y en los bordes de la lengua, labios, paladar blando y encías.
Enfermedad por reflujo gastroesofágico: Es una enfermedad leve en la cual los contenidos estomacales se devuelven desde el estómago hacia el esófago, el conducto que va desde la boca hasta el estómago. Esto a la larga podría llegar a irritar el esófago causando acidez gástrica y otros molestos síntomas.

Cuidados que debemos llevar en el hogar:

Comer lentamente y masticando muy bien los alimentos conseguiremos no solo evitar una Odinofagia, sino que además estaremos ayudando a nuestro estomago a realizar una correcta digestión.
Si te encuentra frente a una persona que de repente muestra signos de asfixia y dificultad respiratoria, se debe realizar la maniobra de Heimlich inmediatamente, con ella evitaremos el atragantamiento y su menos probable muerte.
Es probable que sea mucho más fácil la deglución de líquidos o alimentos preparados en puré que ingerir alimentos sólidos; si este es el caso tómalos en puré hasta que te encuentres bien.
Evita ingerir alimentos que se encuentren demasiado fríos, del mismo modo evita también los que estén demasiado calientes ya que podrá observar que empeoran el problema.
Consulta inmediatamente con su médico si presenta:
Sangre en las heces, Dificultad para respirar, mareos o perdida de peso.