Fa, una adivinación practicada en Dahomey, es similar a la de Ifa en que también implica hacer patrones después de pasar los frutos secos de una mano a otra. Un mito dice que el dios Mawu envió dos mensajeros a los hombres diciéndoles que cada uno debe saber su propio fa, es decir, el refrán que Mawu compone en el momento en que él crea al individuo. El conocimiento de su fa permite al hombre discernir la voluntad de Mawu para él y saber cuál de las divinidades menores el ser supremo le desea adorar.

Los mensajeros divinos escogieron a un hombre y le enseñaron a divinizar al lanzar dieciséis nueces de cola de una mano a la otra y trazar el patrón formado cuando cayeron al suelo.

En otro mito, el Fa es personificado como un dios. Vivía en la cumbre de una palmera, en el cielo, y tenía dieciséis ojos. Cada mañana Legba, el mensajero y siervo del dios, subía al árbol y le preguntaba a Fa cuantos ojos deseaba abrir. Fa significaba sus deseos dejando caer nueces en la mano de Legba, dos nueces si quería que un ojo abriera una tuerca si quería abrir dos. Más tarde Mawu le dio a Fa las llaves de las dieciséis puertas del futuro y si sus adivinos usaban las nueces correctamente los ojos abiertos del Fa y revelaban la puerta correcta para el investigador