Enfermedad del beso

 

Con este nombre tan característico, estamos hablando de una de las enfermedades más comunes a las que nos enfrentamos hoy en día, la enfermedad del beso. Aunque de por si no es grave, sus síntomas deben de ser controlados porque, de lo contrario, podría terminar por pasar factura a nuestra salud.

 

¿Qué es la enfermedad del beso?

Se produce por un virus conocido como Epstein-Barr, uno de los más comunes y más fáciles de transmitir entre el ser humanos. Está dentro del grupo de los mismos bacilos que provocan los diferentes tipos de herpes.
Según los expertos, todos nos hemos contagiado en algún momento de nuestras vidas de esta enfermedad.

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Todo lo que tienes que saber sobre la enfermedad del beso

¿Cómo se contagia?

En el momento en el que la escuchamos nombrar por primera vez, incluso hasta nos suena bien. Recibe su nombre, precisamente porque se contagia a través de los fluidos corporales; generalmente es la saliva la principal fuente de transmisión ya que el virus tiene la habilidad de propagarse por ella con facilidad.
Además, es una enfermedad que se produce con más frecuencia durante la adolescencia, por motivos más que evidentes. Sin embargo, los motivos no se refieren a que los besos son más habituales en esa edad, si no que también los jóvenes son más propensos a reunir las características para que el virus pueda hospedar.
Estadísticamente, es entre los 12-18 años en dónde se producen más casos. Si no se produce a una edad demasiado temprana, el cuerpo va desarrollando anticuerpos que nos protegerán para cuando se manifieste. Sin embargo, también es capaz de afectar a niños pequeños; en esta situación no se va a producir ninguna enfermedad, pero si que el pequeño puede experimentar cuadros de fiebre. Habrá que acudir al especialista para que nos recomiende una buena opción.

Aunque la forma habitual de contagio es a través de la saliva, también existen otras fórmulas de contagio como a través de la sangre o, incluso, mediante el semen.

Lo podemos encontrar en cualquier parte del mundo, por lo que nadie se libra de él. Según el CDC (el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades), todos nos hemos infectado por lo menos una vez en nuestra vida.

 

¿Cuáles son los síntomas?

-Fiebre: El síntoma más evidente es la fiebre. Cómo ya hemos comentado, si la enfermedad del beso se retrasa, es posible que el organismo ya haya desarrollado anticuerpos. No es que nos vaya a proteger al 100%, pero si que es posible que el impacto de los síntomas no sea tan agresivo, así como la duración sea más reducida.
Inflamaciones: Si los síntomas no se tratan a tiempo, o si se produce alguna infección, esto podría derivar en una inflamación de los ganglios linfáticos. Si se realiza un análisis en el paciente cuando está afectado con esta enfermedad, se descubrirá que su nivel de monocitos y de células blancas es mayor del que debería.
Hepatitis: Increíblemente, la “enfermedad del beso” también puede producir hepatitis. Sin embargo, no tiene graves complicaciones asociadas.

 

¿Existe cura para la enfermedad del beso?

Hasta la fecha no existe una vacuna específica que pueda curar la enfermedad. La única manera que tenemos de hacerle frente es mediante la prevención. La primera precaución que tenemos que tomar, evidentemente si ya sabemos que la enfermedad se transmite por la saliva, sangre o semen, es evitar tener contacto con una persona que se haya infectado. Además, también te vamos a dar algunos consejos básicos que te pueden ayudar a tener que pasar por ello.

 

Lavado de manos

En nuestras manos es en dónde se concentra la mayor cantidad de bacterias y, por esta razón, conviene lavarlas con frecuencia. Sobre todo, hay que hacerlo antes de cada comida. Para ello, no solamente tendremos que usar agua, si no también un jabón y algún alcohol desinfectante. Solo de esta forma sabremos que hemos acabado con todos los virus que podría perjudicar a nuestra salud.

 

Tus cubiertos son solo tuyos

Nunca compartas vasos, cubiertos, así como cualquier otro utensilio. Por ejemplo, beber de la misma Coca-Cola que una persona que está afectada podría llegar a infectarnos a nosotros.

 

Espacios reducidos

Aunque el virus no se puede transmitir por el aire, lo cierto es que cuando más reducida sea la sala en la que no encontremos con una persona infectada, más probabilidades tenemos de que nos contagien. Por ello, evita estar en esta situación siempre que puedas.

 

Cuidado con los besos

Ya hemos comentado que no hay que besar a estas personas… sin embargo, solemos cometer el error de hacerlo cuando ya hemos pensado que han pasado por la enfermedad y se han recuperado. Lo cierto es que, aunque sea así, hay que esperar un par de días después de que los síntomas hayan remitido.

 

¿Existe algún tratamiento?

Ni existe cura, ni existe tratamiento. Si nos ponemos en contacto con nuestro médico, este nos dirá que hay que guardar reposo y dormir las horas recomendadas. Sólo de esta forma, nuestro organismo tendrá la energía suficiente como para que baje la fiebre, así como para aliviar la inflamación de los ganglios.

Es posible que nos recomienden algunos medicamentos clásicos como el paracetamol o el ibuprofeno, que servirán para reducir la inflamación y bajar la fiebre; sin embargo, no son un tratamiento como tal para acabar con el virus. Aunque no es muy habitual, según las circunstancias, es posible que el médico te proporcione antibióticos.

Además, habrá que evitar hacer cualquier tipo de esfuerzo porque esto podría suponer una recaída.
Si el problema se agravase, llegando al punto de que se produzcan problemas más graves (como amenaza de instrucción del aparato respiratorio, disminución del nivel de plaquetas o anemia), es posible que el médico te recomiende corticoides.

Ahora que ya conoces en que consiste esta enfermedad, sabes como la puedes evitar.