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Características del socialismo

El socialismo es un movimiento que tiene como objetivo seguir una serie de estrategias o métodos que forman un sistema político y económico. Se basa en la existencia de posesiones sobre los principales sistemas de administración y control de la producción. Veamos las características del socialismo.

Podríamos definirlo como la guía de ideas que se puede asegurar la supervivencia de un estado mirando por la igual entre personas y el bien común. Podemos encontrar muchas clases de socialismo donde sus métodos serán diferentes. Cada uno los narrará de manera distinta en función de lo que opine o como los haya vivido.
La idea general es que el “socialismo” fue creado con la idea de cambiar la forma en la que estaba constituida la sociedad. La idea era encontrar una manera de acabar con todas las desigualdades que estaban presentes entre todas las clases sociales.

De esta forma se creó el sistema socialista o comunismo. En este ámbito podemos encontrar El manifiesto comunista creado por Karl Marx (teoría) y Lenin (práctica). La idea era simple: se buscaban una serie de estrategias adecuadas para rediseñar la sociedad actual: reparto de riquezas para tener una sociedad más equilibrada donde todos pudieran tener la misma cantidad de posibilidades.

 

Características básicas del comunismo

– La idea es conseguir destruir todas las clases sociales o integrar a toda la población en una única. De esta forma, no existiría ninguna diferencia en los distintos tipos de persona y todas podrían tener las mismas posibilidades
– Los bienes de producción serían propiedad de todas las personas y de los “frutos” de ellos se beneficiarían todos.
– Se establece el principio de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades.
– La idea era acabar con lo que conocemos como propiedad privada; en contrapunto, se quería crear una sociedad donde las pertenencias serían de forma colectiva. Esta propiedad se vería reducida únicamente a artículos personales. Sin embargo, sería el propio Estado quien se encargaría de la gestión de las empresas (o cedería esa gestión a cooperativas).
– Todo el ámbito económico sería dirigido desde el Estado. Este organismo es quien se encargaría de aplicar nuevos métodos o estrategias que se encargasen de asegurarla en el tiempo.
– Tan solo existiría un único partido político (el comunista) que tiene unos valores muy claros: permitir que cada persona tenga acceso a una sanidad, cultura y educación independientemente de su raza o condición.
– Al controlarlo todo el gobierno, no existe la definición de libre comercio.
– Realmente no existe la libertad de expresión. Se considera que es el propio estado quien se encarga de “opinar” por los ciudadanos. Se dejan de lado las necesidades individuales para poder centrarnos exactamente en las necesidades colectivas. También se produce una falta de derechos principales; la necesidad colectiva siempre estará por encima de la individual.

 

¿Por qué fracaso el socialismo?

Básicamente porque nos encontrábamos ante un sistema que se centraba más en ver las necesidades económicas del Estado que en los propios ciudadanos.
Además, tenemos que pensar que el ser humano vive la motivación de esforzarse y poder llegar a un puesto superior al que se encuentran los demás. El comunismo destrozaba esta idea porque todos seríamos igual que los demás. No existe ese avance o esa evolución en la personalidad que puede ser tan vital y determinante para una persona.
Los países que lo aplican, en realidad están viviendo una versión modificada de lo que es realmente el comunismo. Realmente, para que el comunismo se pudiera aplicar tal cual lo encontramos en el Manifiesto, haría falta un cambio de consciencia muy grande.